Rúbricas 0

18 primavera - Verano 2010 Definiciones de cambio climático La consideración de dos definiciones y sus diferencias es importante para comprender el cambio climático: por un lado el ipcc lo define como “cualquier cambio en el clima producido en el transcurso del tiempo ya sea debido a la variabilidad natural o a la actividad humana”; mientras que la cmnucc, en su artículo primero, lo define como “un cambio en el clima que es atribuible directa o indirectamente a las actividades humanas, que altera la composición de la atmósfera planetaria y que se observa en forma adicional a la variabilidad climática natural durante periodos de tiempo comparables”. En materia de detección de cambio climático y atribución de sus causas, la definición que se utiliza está mejor contextualizada con la propuesta por la cmnucc (Zwiers, 2009). Detección del cambio climático La detección del cambio climático es el proceso de demostrar que ha sucedido algún cambio en el clima observado, en algún sentido estadístico, pero sin determinar los orígenes de dicho cambio. Luego, la atribución del cambio climático es el proceso de identificar, con un nivel de confianza dado, las causas más plausibles de un cambio detectado en el sistema climático (ipcc, 2007). Es importante enfatizar que la detección de cambios en el clima no implica la atribución de sus causas y, por lo tanto, en el proceso de investigación es posible diferenciar claramente dos etapas: i) detectar cambios significativos en el clima y ii) determinar las causas de los cambios detectados. El clima cambia constantemente; la variabilidad natural del clima ocurre en un amplio espectro de periodos. Esto incluye variaciones climáticas como las estaciones (invierno, verano, etc.), la variabilidad del clima de un año específico con respecto a otro y las variaciones entre lustros, décadas o periodos mayores. Algunos de estos cambios comúnmente observados –como el hecho de que un año en particular se observe cálido y seco mientras que un año adyacente o cercano a éste pueda ocurrir frío y húmedo– están modulados por sistemas naturales atmosféricos, oceánicos o de interacción océano-atmósfera, tales como el fenómeno de El Niño –Oscilación del Sur (enso), la Oscilación Decadal del Pacífico (pdo) o la Oscilación Multidecadal del Atlántico (amo)–. Estos moduladores naturales del sistema climático son los que ocasionan que en dos periodos consecutivos no ocurran características climáticas idénticas. No es, sin embargo, la influencia de los moduladores naturales del clima lo que ha causado los cambios más abruptos en el clima de la Tierra; más bien, éstos han sido inducidos por forzamientos externos, naturales o antropogénicos. Los forzamientos de origen natural incluyen las variaciones en la actividad solar o volcánica; mientras que los de origen humano incluyen las emisiones de gases de efecto invernadero y de aerosoles a la atmósfera, o los cambios en el uso del suelo. La temperatura del planeta ha aumentado abruptamente en las últimas décadas, tal y como ha sido detectado en el registro global de temperatura (Brohan et al., 2006; Trenberth et al., 2007) y las investigaciones paleoclimatológicas han demostrado que el aumento de temperatura recientemente observado en la Tierra ha sido el más alto del último milenio (Jones et al., 2001). Los estudios de atribución, con base en el uso de complejos modelos climáticos, han encontrado que el reciente aumento de temperatura global está altamente relacionado con el aumento en la atmósfera de la concentración de gases de efecto invernadero provenientes de emisiones de origen humano. Esto se basa en el hecho de que al utilizar los modelos climáticos para reproducir el clima del último siglo e incluir únicamente los forzamientos naturales resulta imposible explicar el calentamiento reciente; y, por el contrario, cuando en los modelos climáticos se incluyen tanto los forzamientos naturales como los de origen humano, el clima observado se reproduce adecuadamente (Hegerl et al., 2007). La Figura muestra el caso de este tipo de comparación para la región continental de Norteamérica: el área con líneas horizontales muestra la combinación de los resultados de modelos climáticos que incluyen forzamientos naturales y antropogénicos; el área con líneas verticales muestra los resultados de modelos que incluyen forzamientos naturales, únicamente, y la línea negra muestra el cambio de temperatura registrado en las observaciones. La detección del cambio climático en la escala global requiere contar previamente con observaciones representativas también de la escala global (o, en su defecto, en escalas que cubran grandes regiones del planeta, por ejemplo, las grandes áreas continentales), de manera que la influencia de los factores locales se reduzca al mínimo en la señal planetaria. Esto implica la compilación de datos climáticos de todo el mundo, así como un arduo trabajo científico para garantizar la calidad y homogeneidad de los datos que integran la serie climática representativa del planeta (Jones y Briffa, 1992; Jones et al., 1997; Jones y Moberg, 2003; Brohan et al., 2006). No hay que olvidar la importancia de comprender que las manifestaciones del cambio climático pueden expresarse de manera diversa en las distintas regiones o localidades específicas del planeta.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY4MjU3