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39 33% de la población mexicana aún vive en condiciones favorables para contraer la enfermedad (Rodríguez, 2008). La reducción de las tasas de incidencia en México está estrechamente vinculada a los cambios en las políticas de los programas en las que se ha cambiado el uso intensivo del ddt por un programa de control más focalizado y dirigido a eliminar los reservorios de los moscos; sin embargo, el potencial de transmisión persiste en las localidades en las que los factores ambientales son propicios para el desarrollo del vector, entre los cuales destacan: temperatura, precipitación y humedad como las principales variables climáticas (Dye, 2000). Las entidades que han presentado más casos de esta enfermedad han sido Chiapas y Guerrero. Ambas muestran un ciclo interanual en el cual el incremento de los casos está precedido por un incremento en la temperatura (figura 3). Diversos análisis de correlación mostraron correlaciones positivas y consistentes entre la morbi-mortalidad por paludismo y la temperatura en estas entidades, se observó una asociación estadísticamente significativa con la temperatura máxima y mínima en los resultados del análisis de series de tiempo. En estas dos entidades federativas el incremento en un grado centígrado se relaciona con un incremento de 1.38% y 1.30% de muertes por paludismo, respectivamente. c ) Enfermedad diarreica aguda en regiones marginadas Las enfermedades diarreicas agudas (edas) han constituido un problema importante de salud pública en el mundo y México no ha sido la excepción, ya que la incidencia por eda’s en este país ocupa el cuarto lugar desde 1997 en niños menores de un año. Por su vulnerabilidad social, los estados de mayor interés para el estudio de eda’s son Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Puebla. A pesar de la disminución significativa en la mortalidad por diarreas en el país, se puede observar que en el estado de Chiapas (figura 4) el incremento en los casos de esta enfermedad muestra una fuerte estacionalidad hacia los meses de verano; sin duda, a causa del aumento de la temperatura. A pesar del decremento en la tendencia tanto de morbilidad como de mortalidad, esta enfermedad presentó una correlación positiva con significancia estadística en los estados considerados de interés en estos análisis, a excepción de Oaxaca. Con análisis de series de tiempo, los efectos más grandes se observan en Chiapas y Puebla, e indican que el aumento en un grado centígrado de la temperatura ambiente se asocia con un aumento promedio de 1.07% en la morbilidad por enfermedad diarreica aguda. En cuanto a la mortalidad, por el aumento de cada grado centígrado se incrementa en promedio 1.19% y 1.21% las muertes por eda’s en Chiapas y Guerrero, respectivamente. Figura 3. Morbilidad por dengue y precipitación en el estado de Veracruz (1992-1999) y por paludismo y temperatura ambiente en el estado de Chiapas (1998-2005)

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