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75 La producción de ideas: lo más revolucionario ¿Qué era el ciudadano en el siglo xvii? Nadie. ¿Qué era la democracia representativa en 1760? Nada, no existía. ¿Qué era el voto femenino en 1940? Nada. ¿Qué era la alternancia partidista en México en 1980? Una ilusión. ¿Qué eran los derechos humanos en 1968 en México? Nada, no se hablaba de ellos. Este tipo de preguntas podrían continuar al infinito y demostrar que una idea es lo más revolucionario en la historia de la humanidad. Una idea es la que llevó a los criollos latinoamericanos a independizar a sus naciones de España. Otra fue aquélla que inundó Europa en la segunda mitad del siglo xix y que se llamó “comunismo”. Una más arraigó en Italia y Alemania e hizo posible el “fascismo” en los veinte y treinta del siglo pasado. Ideas y más ideas que movilizaron pueblos, afectaron conciencias, articularon actitudes, empoderaron líderes. Y en la construcción de hegemonías, en el sostenimiento de dominios, en el mantenimiento de paradigmas, la producción de ideas es fundamental. El mundo anglosajón ha sido pródigo en la producción de ideas llevadas a la práctica. Su cultura facilita la comprensión de la realidad desde lo práctico para, desde lo teórico, influir en lo cotidiano. Sin complicaciones, las ideas se operativizan, se concretan, se hacen posible, se realizan en cursos de acción. Un dominio político, económico y social está sustentado, antes que en la fuerza, en una idea; lo mismo que una resistencia y una interpelación desde lo dominado, antes que fuerza, necesita una idea que convenza voluntades. En Estados Unidos la producción de ideas se hace desde una creación denominada “think tank”. Ahí está el trabajo de Yehezkel Dror (Enfrentando el futuro, 1993) cuyas aportaciones desvelan el pensamiento anglosajón en la construcción de futuros desde el concepto de prospectiva. La estrategia de Dror para la construcción de futuros es la realización de tanques pensantes, que no son otra cosa que unidades de personas ejerciendo sin límites las posibilidades epistemológicas de intervención en la vida pública. En este sentido habrá que recordar que la Internet fue concebida en sus inicios por un tanque pensante del Pentágono como un instrumento en apoyo de objetivos militares y que la avalancha de políticas públicas privatizadoras en América Latina, Asia y África de fines de los setenta y toda la década de los ochenta fueron concebidas en tanques pensantes que pusieron al mercado como el principal distribuidor de recursos. En el primer caso, la Internet se desdobló en innumerables servicios para la sociedad. En el segundo caso, se dio forma a un modelo económico mundial que cambió dramáticamente la estructura, la propiedad y las relaciones sociales de decenas de países. Pero la producción de ideas no sólo se ha concentrado en los centros hegemónicos, también desde la periferia social han surgido esfuerzos para contrarrestar los efectos de dominio. En los últimos años, el Foro Social Mundial ha sido uno de los principales esfuerzos globales para enfrentar los principales efectos del capitalismo contemporáneo. Su lema, “Otro mundo es posible”, recupera la tradición epistemológica de la resistencia y el pensamiento crítico constructivo. También desde ahí se teje un mundo de ideas que busca afectar la vida cotidiana, que busca enlazar el concepto con la realidad. ografía: Daniela Parra Fotografía: Daniela Parra

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