Rúbricas 3

30 Primavera - Verano 2012 Hacia un nuevo paradigma energético mundial Aprender lecciones del pasado, realizar acciones concretas en el presente y delinear el futuro nos permite mejorar y construir nuestras sociedades. La historia nos señala que la energía era, antiguamente, suministrada principalmente por el sol, el viento, la fuerza física (muscular) humana y animal y la madera (Solomon, 2011). Con la evolución de las sociedades (concentración de la población en ciudades, avances tecnológicos y otros) aparece el primer sistema energético mundial, basado en el par carbón-vapor, y posteriormente pasamos a un nuevo orden: el petróleo. En la actualidad un nuevo paradigma se perfila en la gestión de los recursos energéticos (Lafrance, 2002; Iacona et al., 2009), donde las energías renovables toman de nuevo un lugar. La prueba es palpable: algunos países impulsan leyes, planes y programas para fomentar el uso de energías renovables y para aumentar el porcentaje de participación de dichas energías en la generación eléctrica mundial. Hay quienes, de acuerdo con un contexto particular, fijan objetivos altos. Tal es el caso de Dinamarca, que acaba de anunciar que, para el año 2050, toda la energía consumida en ese país será de origen renovable. Este nuevo paradigma energético mundial abarca no sólo el uso de energías renovables, sino también seguir replanteándonos nuestro consumo energético o continuar aplicando el concepto de eficiencia energética, por ejemplo. Las acciones son múltiples: desde pequeños gestos personales cotidianos hasta grandes gestos como país y como comunidad internacional; pequeños gestos como el ahorro de energía en lo posible, el uso de productos cada vez más eficientes energéticamente, el consumo de productos locales, y otras acciones sencillas y valiosas que fácilmente encontramos con un buscador de información o en diversos libros (por ejemplo, en ¡Salve este planeta! Manual del usuario, de Dominique Glocheux); grandes gestos como la evaluación estratégica de políticas energéticas, la concepción de leyes de desarrollo sostenible y de estrategias energéticas, o como la investigación científica y tecnológica. Todos estamos invitados a participar en la construcción de este nuevo paradigma acorde con los nuevos tiempos de lucha contra el cambio climático y de consecución de objetivos del milenio. Una controversia social ligada a la explotación de la energía eólica El eje de investigación científica y tecnológica ha permitido superar algunas de las barreras en la implantación de energías renovables. Entre las ventajas de las energías renovables se encuentran la diversificación energética, el suministro de energía a comunidades apartadas, disminución de las emisiones de CO2 y otras. Particularmente, en el caso de la energía eólica, se observa que la tecnología ligada a ellas evoluciona rápida y favorablemente, lo cual redunda en una disminución de costos y en el desarrollo de su mercado. De esta manera, la capacidad eólica mundial instalada pasó de 14 gw en 1999 a casi 160 gw en 2009 (Wiser et al., 2011). Sin embargo, existe una controversia social en cuanto al desarrollo de proyectos eólicos (Gipe, 2004). Un ejemplo de esta controversia es la solicitud de transparencia y de implicación en la toma de decisión sobre la ejecución de proyectos eólicos que se dio en Quebec. En este estado de Canadá, entre 2004 y 2011 se han realizado no menos de 15 consultas públicas en las cuales los ciudadanos han externado a la autoridad y a los inversionistas sus puntos de vista. De un total de 29 proyectos eólicos (realizados, en curso de realización o en estudio) 15 han sido objeto de esas consultas. La cifra es elocuente. Una vez que esta situación fue identificada, se decidió realizar una investigación doctoral que diera respuesta a esta solicitud de transparencia y de toma de decisión colaborativa de proyectos eólicos.

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