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10 primavera - Verano 2010 Se estima que la ola de calor europea de 2003 provocó 35 000 muertes. Las inundaciones de 1998 en China damnificaron a 240 millones de personas. La Organización Mundial de la Salud estima que ya en el año 2000 las muertes resultantes del cambio climático habían superado la cifra de 150 000. Actualmente, México enfrenta problemas de contaminación hídrica, atmosférica y de suelos en sus principales zonas metropolitanas y rurales; el del Valle de México es el caso más conocido y documentado. Además, México enfrenta los efectos globales del cambio climático y contribuye con una significativa proporción de la emisión de los llamados gases de efecto invernadero en América Latina. De esta manera, el cambio climático constituye el principal desafío ambiental global del siglo xxi. Las implicaciones que este fenómeno tiene en la sociedad son diversas e inciertas. En el caso de México, según datos del Instituto Nacional de Ecología, la agricultura de temporal, que representa 80% de la superficie cultivada total nacional, podría sufrir una reducción de 50% de su superficie. Esto significa que millones de campesinos se verán obligados a migrar de sus sitios de residencia actual hacia localidades más seguras. Asimismo, en México, cerca de 20 millones de habitantes se encuentran asentados en sitios de alto riesgo de inundación, y se estima que más de 15 000 kilómetros cuadrados de costas serán amenazadas por el aumento del nivel del mar y que en algunos puntos la entrada del mar podría alcanzar los 40 kilómetros. En lo que respecta a la salud pública, enfermedades como la malaria y el cólera, que son transmitidas por vectores, incrementarán su incidencia en regiones templadas en las que antes no se tenían registros. Por su lado, las industrias con alta demanda de agua se verán amenazadas, especialmente aquellas asentadas en regiones áridas y semiáridas. Además, 50% de la vegetación de pino y encino será afectada, poniendo en riesgo las industrias forestales del país, así como la pérdida de los servicios ambientales que ofrecen estos ecosistemas. Estos datos son significativos para comprender la importancia de que quienes actúan y se desempeñan al interior de las organizaciones e instituciones responsables del uso sustentable de los ecosistemas del país tengan una adecuada formación, a fin de enfrentar el reto que representa el cambio climático. En este sentido, se debe reconocer que importantes instituciones educativas –principalmente la Universidad Nacional Autónoma de México a través de su Centro de Ciencias Atmosféricas, dirigido por el doctor Carlos Gay y colaboradores,– han realizado importantes esfuerzos de investigación y planeación desde hace más de 10 años, a fin de construir lo que hoy día se llama el Programa Especial de Cambio Climático (pecc), con el cual los tomadores de decisiones estarían en condiciones de integrar diagnósticos y escenarios que brinden las mejores condiciones de vida a la población ante el nuevo entorno con la menor incertidumbre posible. El reto que plantea el cambio climático requiere el diseño de inéditos programas de educación e investigación y de diseño y gestión de políticas públicas, en la medida en que las alternativas a las problemáticas derivadas de este fenómeno son de un claro perfil interdisciplinario. Es decir, las respuestas a esta grave problemática no deben provenir de la racionalidad instrumental que precisamente gestó la actual problemática ambiental. La crisis del cambio climático implica un replanteamiento de las formas de gestionar y generar el conocimiento y las políticas. En este sentido, el horizonte del desarrollo sustentable es una guía indispensable. Si bien apenas se comienza a percibir la profunda transformación que traerá el cambio climático a la sociedad, ésta requiere adecuarse rápidamente a la transformación de los contextos. Ante esta situación, me permito compartir cuatro tesis de reflexión con ustedes: “En el caso de México, según datos del Instituto Nacional de Ecología, la agricultura de temporal, que representa 80% de la superficie cultivada total nacional, podría sufrir una reducción de 50% de su superficie.”

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