Rúbricas 9

15 Lo anterior le ha llevado a postular el concepto de eficiencia territorial, definido como la síntesis de la eficacia del metabolismo social, el uso del suelo y la dinámica, biológica y ecológica del paisaje (Marull y Tello, 2010). Por su parte Halffter (2010) arriba a conclusiones semejantes mediante la identificación de lo que llama el “uso rústico” de la naturaleza, que […] corresponde a una visi n heterogénea del paisaje, a una visi n que es conservacionista sin proponérselo. Se cultivan distintas plantas. También se conjuga la agricultura con la cr a de animales y el uso de recursos silvestres (madera, caza, pesca, recolecci n). El uso de agroqumicos es reducido. Igual el uso de maquinaria pesada. Por el contrario, el empleo humano es el mayor posible, incluso a costa de cierta eficiencia econ mica. Dominan las empresas familiares, comunales o cooperativas. Las cosechas se venden en los mercados locales y regionales, aunque puede haber exportaci n de productos de especial valor. Se busca más una producci n estable a largo plazo que maximizar la cosecha en el inmediato (Halffter, 2002: 1). En la misma tesitura se sitúa Del Castillo (2015) en su reflexión teórica sobre la ecología de los paisajes fragmentados, y buena parte de los biólogos conservacionistas que se han atrevido a explorar las relaciones entre la biodiversidad de los paisajes modificados y los grupos o culturas rurales (e.g. Chazdon, et al., 2009; Harvey, et al., 2008; Perfecto y Vandermeer, 2010). Quien esto escribe incursionó en el tema hace más de dos décadas en su análisis de la racionalidad ecológica campesina (Toledo, 1990) identificando y definiendo una estrategia de uso múltiple como propia del campesinado actual e histórico, la cual ha sido ampliamente documentada, desde la perspectiva del metabolismo rural o agrario, por varios estudios empíricos de casos actuales e históricos (véase Toledo, 2008 y trabajos subsecuentes; González de Molina y Toledo, 2011 y 2014). La detallada derivación teórica, ecológica y económica, de la estrategia de uso múltiple, explica la “hipótesis Margalef”, el “uso rústico”, el “manejo tradicional, campesino o indígena” y otros conceptos similares, pues es su causa fundamental. Tal estrategia responde a las necesidades de un modo de apropiación de la naturaleza que busca su reproducción mediante el uso combinado de lo agrícola, pecuario y forestal (y en su caso, pesquero) de pequeña escala y bajo el impulso exclusivo (o casi) de la energía solar directa e indirecta. Se trata de una estrategia de carácter agro-silvo-pastoril que evita la especialización productiva y mantiene las actividades a lo largo del año con el fin de proveer del mayor número de productos y bienes tanto para el autoconsumo como para su circulación por los mercados. Esta lógica o racionalidad es la que ha mantenido esos mosaicos de paisaje durante cientos o miles de años en innumerables territorios del planeta. Se trata, en fin, de la manera como se inicia el metabolismo de carácter orgánico o agrario, que es una forma histórica de la relación entre la sociedad humana y la naturaleza, y la cual se ha visto transformada con la llegada de otra forma metabólica definida como industrial (González de Molina y Toledo, 2014). Final Los derechos colectivos de los pueblos originarios que hoy se encuentran garantizados por varias leyes internacionales y nacionales están obligados a reconocer el holón biocultural, como el objetivo fundamental de la acción, legislación y defensa jurídicas. Lo mismo puede afirmarse si desde una óptica de proyecto nacional se busca la protección de su patrimonio biocultural, o si en la perspectiva de humanidad se intenta mantener un legado histórico de varios miles de años de antigüedad. Se trata del complejo formado por la cultura, la naturaleza y el territorio, que forman un holón, una totalidad inseparable y que, como hemos visto, conforma desde el punto de vista espacial un paisaje en equilibrio porque posee atributos como la heterogeneidad, la diversidad, la conectividad, al estabilidad y la resiliencia. El holón biocultural es además trans-escalar pues existe desde el nivel de un espacio familiar o comunitario hasta el de regiones (Boege, 2008). Se trata de un legado espacio temporal, hoy fuertemente amenazado por las fuerzas dominantes de la globalización, que es la expresión, todavía vigente, del doble proceso de humanización de la naturaleza y de naturalización de lo humano. [...] la cultura, la naturaleza y el territorio forman un holón, una totalidad inseparable y que, desde el punto de vista espacial, conforma un paisaje en equilibrio

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