Rúbricas Número Especial

15 entrevistas, reportajes, abrazos y felicitaciones, en prensa, radio y hasta televisión”, se leyó en el texto evaluativo. Además de los nombres ya mencionados, los Chamucos recuperan los de Ricardo Rocha, Jesusa Rodríguez, Juan Villoro, Sergio Aguayo, Paco Ignacio Taibo, Denisse Maerker, Javier Solórzano, Miguel Ángel Granados Chapa, José Agustín, Lorenzo Meyer, Guadalupe Loaeza, Arturo Cano, Vicente Rojo, Bárbara Jacobs, Julio Hernández, Martha Lamas, Alejandro Encinas, Flora Guerrero, Javier Sicilia, Braulio Peralta, Oscar Chávez… “¡Uuuh! y siguen firmas y firmas de artistas, escritores, intelectuales, profesores, médicos, periodistas nacionales y extranjeros, ong’s, rectores universitarios, sacerdotes de los buenos, activistas… que apoyan y se solidarizan con la campaña ¡basta de sangre!” De acuerdo con este texto, la campaña se dio a conocer en el extranjero vía entrevistas hechas en El País (España), Radio Nacional (Bolivia), Radio Bilingüe (California, Estados Unidos), Radio Nacional (España), Reporteros sin Fronteras, Artefacto 21 (Perú), cnn Internacional y Radio Habana (Cuba). Veintiocho radios comunitarias de la república mexicana estuvieron transmitiendo los mensajes contra la Guerra de Calderón, y los usuarios de las redes sociales Twitter y Facebook hicieron llegar la información aun a las ciudades más conservadoras de la República, donde aparecieron leyendas. Monterrey y Guadalajara son ejemplo de esta difusión. “¡Hasta Televisa se ha visto obligado a hablar públicamente –a su estilo, claro– de la guerra inútil y fallida! Y eso nos llena de satisfacciones orgásmicas. Hasta dice ya alguien que doña Hilaria Clinton tuvo que venir a México a ver qué estaba pasando”, expresaron los moneros en su valoración. El logo “No más sangre” estaba ya posicionado cuando la muerte alcanzó a Juan Francisco Sicilia y a seis personas más. Este asesinato reportado el martes 29 de marzo, en la página 18 de La Jornada, no tardó más de cuatro días en llegar a las primeras planas de los diarios. Para el 6 de marzo, los ciudadanos ya estaban en las calles. Y las fotografías así lo demostraban. El pie de foto afirma: Miles de personas participaron en 24 entidades en marchas de repudio a la estrategia oficial anticrimen y la creciente violencia en el país. En Cuernavaca, Morelos, se dio una de las movilizaciones más numerosas. Encabezada por el poeta Javier Sicilia, quien exigió justicia por el asesinato de su hijo Juan Francisco y sus acompañantes, se demandó al presidente Felipe Calderón y al gobernador Marco Antonio Adame frenar la inseguridad y que vuelvan la paz, la justicia y la dignidad a México. “No más sangre”. El logo estaba en pancartas, playeras y botones. El 9 de abril, Sicilia convocó a un movimiento nacional por la paz, y el 5 de mayo inició la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad que caminó de Cuernavaca al Distrito Federal. “¡No más sangre!” fue el clamor de decenas de miles congregados en el corazón de México. Así, una campaña iniciada por la revista El Chamuco, apuntalada por medios críticos, intelectuales y ciudadanos, coincidió con una expresión ciudadana a partir de un episodio de los miles que han enlutado a los mexicanos y que, al cabo del último sexenio, permitía estimar en más de 60 mil las muertes vinculadas con la violencia generada por el crimen organizado y la guerra emprendida por el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa para frenarla. El Acuerdo En respuesta al movimiento “No más sangre”, más de 700 medios de comunicación pactaron el 24 de abril de 2011 una cobertura informativa de la violencia guiada por diez criterios editoriales comunes. La noticia misma tomó por sorpresa a muchos, pero el asombro escaló de nivel por el espacio en el que fue convenido el tratamiento periodístico de la delincuencia organizada. Como lo aseveró el investigador Raúl Trejo Delarbre, especialista en medios de comunicación y entonces presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (amedi), el escenario en el que se firmó el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia fue lamentable. En el marco de la segunda edición de la Iniciativa México, el protagonismo de las televisoras le restó credibilidad a la propuesta instrumentada con la finalidad de evitar que los medios de comunicación actuaran de manera involuntaria como cajas de resonancia del crimen organizado. Adicionalmente, el acuerdo no pasó por las redacciones de los medios que lo suscribieron para su revisión, siendo producto de la decisión de dos empresas cuestionadas por su autoridad moral en el campo periodístico y con un diagnóstico parcial del clima de inseguridad en el país. Desde 2008 y ante la escalada de violencia en diferentes zonas geográficas del territorio nacional, manifestada en mensajes colocados junto a cadáveres, mantas y videos con actos criminales, el propio Trejo Delarbre había sugerido la pertinencia de un acuerdo mediático para un manejo especial de la información relacionada con el narcotráfico. Algo similar al Acuerdo por la Discreción que tuvo lugar en Colombia en 1999 por iniciativa de una universidad. La intención era clara: no propagar una cultura de miedo e intimidación. En esta línea, el acuerdo con carácter no vinculante planteó como criterios: 1) tomar postura en contra, 2) no convertirse en vocero involuntario de la delincuencia organizada, 3) dimensionar adecuadamente la información, 4) atribuir responsabilidades explícitamente, 5) no prejuzgar culpables, 6) cuidar a las víctimas y a los menores de edad, 7) alentar la participación y la denuncia ciudadana,

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