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25 y nieve, utilizando los anillos de los árboles. Lo que hemos venido haciendo es meternos más en los problemas de cambio climático; desde finales de los ochenta que es cuando, entre otras cosas, el Programa de las Naciones Unidas para Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial impulsan el Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Este organismo convoca a muchos investigadores del planeta para hacer análisis de los resultados que están surgiendo de cambio climático. A partir de esa fecha, en el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la unam se organiza un grupo a mi alrededor cuyo objeto de estudio es, precisamente, el cambio climático. Desde 1988, cuando se funda el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, el gobierno mexicano ha participado con bastante cercanía en todos estos tratados internacionales. El cambio climático de alguna manera le interesó. Ahora bien, cuando el gobierno tenía que tomar alguna decisión en negociaciones internacionales –y esto se empieza a dar por 1985, con las negociaciones de lo que sería la Convención de Viena y más tarde el Protocolo de Montreal, en relación con las substancias que afectan la capa de ozono–, entonces buscaba el apoyo de instituciones académicas, y una de esas instituciones académicas que desde hacía tiempo tenía ya una reputación en estudios sobre la atmósfera era, naturalmente, el Centro de Ciencias de la Atmósfera. El primero que va a estas reuniones es, obviamente, el doctor Adem. Es interesante señalar el momento en que los asuntos de cambio climático dejaron lo puramente académico. Esto ocurre por 1985, cuando en una reunión llevada a cabo en Massachussets un grupo de científicos anunció lo que podía ocurrir con el planeta en el futuro, y esto alarmó a mucha gente, incluso a políticos y tomadores de decisiones, En ese momento, el doctor Adem me pasa a mí la responsabilidad del seguimiento de la problemática del cambio climático; en aquel entonces yo estaba colaborando en el Centro de Ciencias de la Atmósfera como secretario académico. Entonces me di cuenta de que se estaba planteando una agenda diferente de investigación. Ya no una investigación tradicional inclinada a ciclos, sino una agenda de investigación vinculada con el clima y con aspectos sociales y económicos. Y no se necesita ser una lumbrera para percatarse de que eso va a tener una gran importancia en el futuro. Y no es que me haya convertido en un creyente del cambio climático, sino que, más bien, me fui convenciendo de que era, y es, un problema importante, y de allí se fue generando una agenda más multidisciplinaria que la que teníamos. Comienza a surgir un ambiente interdisciplinario. Actualmente, en el Centro de Ciencias de la Atmósfera no solamente trabajamos físicos y científicos de la atmósfera; hoy el Centro es una especie de núcleo de trabajos interdisciplinarios. En aquel entonces lo que nosotros estábamos tratando de hacer en cambio climático lo hacían muy pocos. Empezamos a proyectar en México este enfoque; es decir, si queríamos hablar de agricultura, pues nosotros podíamos observar lo que le iba a pasar en relación con la temperatura, con la precipitación y las estaciones del año, pero necesitábamos a especialistas en agricultura, en ecosistemas, a un ecólogo. boe: Doctor, el tema de cambio climático, como usted lo relata, de alguna manera transforma el estilo de hacer investigación. Nos habla de la interdisciplina y cómo poco a poco ha sido necesario ir integrando aspectos de lo social, Fotografía: Boletín UNAM-DGCS-165

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