Rúbricas 5

38 Primavera-verano 2013 tanto alemán como francés del momento (Jaspers, 1967; Heidegger, 1951; Sartre, 1989), con la fenomenología de Husserl (2012) y Max Scheler (1938), todos ellos herederos del pensamiento existencial de Kierkegaard (1940). Los rasgos antropológicos que recibe esta escuela psicológica de estas tendencias filosóficas (existencialismo y fenomenología) son: El ser humano es siempre concreto, único, irrepetible en su personalidad y está en un mundo también concreto, en su mundo, en un espacio y en un tiempo determinados. Por consiguiente, el ser humano concreto es un ser en proceso, es inacabado y sujeto al cambio. En la parte interior que interesa a la psicología, el ser humano es complejo, consciente y libre, por tanto, responsable de su desarrollo personal y de las consecuencias de sus decisiones para el mundo en que vive. Es una realidad que se angustia. Con estos rasgos antropológicos aceptados del pensamiento filosófico de la posguerra, la Psicología existencial humanista establece una teoría de la personalidad, elabora modelos específicos y propone procesos o métodos para el desarrollo de la personalidad humana con técnicas específicas, pero todos los grandes fundadores y maestros nos advierten que la persona del terapeuta y la calidad de la relación con su paciente es la base del desarrollo; las técnicas son solamente medios que pueden ayudar si son sabia y prudentemente aplicados. ¿Cómo consideran estos psicólogos una personalidad sana y adultamente desarrollada? ¿Qué lugar tiene en este desarrollo humano el autoconocimiento? Estas son las preguntas que trataré de responder en el curso de estas líneas para concluir con la razón de su lugar en el currículo educativo de la Ibero Puebla. La persona sana y adulta en esta escuela afirma el “Yo mismo” como núcleo de la personalidad, es decir, la integración en la conciencia de las experiencias vividas con una orientación al desarrollo de la persona humana. La Psicología existencial humanista toma de su diálogo con el existencialismo las características que ya hemos señalado. A partir de estas ideas, la escuela psicológica existencial humanista nos propone su teoría de la personalidad, su concepto ideal de persona sana y adulta, y los modelos de personalidad según el pensamiento de cada uno de los grandes maestros. Gordon Allport (1961), precursor inmediato de la escuela, tratando de responder a la pregunta ¿qué motiva la conducta que observamos en los hombres?, encuentra que hay una tendencia a ser lo que realmente queremos ser, lo que es propio de nosotros, ser nosotros mismos, ser yo mismo “my self”. Llegar a ser yo mismo, realizar mi “self” es pues ser una persona sana y adulta, según Allport. Carl Rogers en La psicoterapia centrada en el cliente (1975b) y en El proceso de convertirse en persona (1975a) nos dice que el “self” se integra mediante la exploración de las experiencias vividas del Yo o campo fenoménico, el reconocimiento de las experiencias amenazantes, reprimidas inconscientemente. Oigamos a Rogers (1975a:109): En primer término, diré que en este proceso el individuo se abre a su experiencia. Esta frase… expresa el extremo opuesto a una actitud de defensa. La investigación psicológica ha demostrado que si los datos sensoriales se oponen a la imagen de sí mismo, se distorsionan; en otras palabras, no podemos asimilar toda la información que nos brinden nuestros sentidos, sino sólo la que corresponde a nuestra imagen (Rogers, 1975a:109). En un ambiente psicológicamente adecuado esta tendencia puede expresarse libremente… Esta tendencia se pone de manifiesto en la capacidad del individuo para comprender aquellos aspectos de su vida… que le provocan dolor e insatisfacción, tal comprensión se extiende más allá de su conocimiento consciente de sí mismo, para alcanzar aquellas experiencias que han quedado ocultas a causa de su naturaleza amenazadora (Rogers, 1975a: 42). La tendencia a la cual se refiere Rogers es la tendencia al desarrollo humano, a la actualización y por la aceptación de las experiencias distorsionadas corregidas en la consciencia como parte del “Yo mismo” para saber ¿Quién soy yo? No obstante, he llegado a creer que a pesar de esta compleja multitud horizontal y de los estratos de complejidad vertical, tal vez exista un único problema. A medida que sigo la experiencia de muchos clientes en la relación terapéutica que nos esforzamos en crear para ellos, me parece que cada uno de ellos plantea la misma pregunta… se advierte una búsqueda primordial… todos se preguntan ¿Quién soy yo realmente? ¿Cómo puedo llegar a ser yo mismo? (Rogers, 1975a: 103-104). La persona, según Rogers, es una unidad organísmica y existencial bio-psico-social-cultural con una tendencia innata a actualizarse. ¿Qué significa convertirse en persona? Según Rogers, ser un sujeto abierto a la experiencia integral que experimenta sus sentimientos presentes y confía en la sabiduría de su organismo. Cuando en el transcurso de la terapia, una persona llega a experimentar todas las emociones que surgen organísmicamente de manera consciente y abierta, se experimenta a sí misma con toda la riqueza que en ella existe (Rogers, 1975a:108).

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